Después de un largo paseo en el parque o un día de estrés en la oficina, ¡no hay nada mejor que tumbarse en el sofá! Nosotros, los humanos, lo sabemos bien, pero nuestros perros lo saben también.
A veces, pero, las cosas no salen como previsto… A veces, no pueden subirse al sofá y entonces…
Este perro que ve a sus humanos relajándose en el sofá y se pregunta si hay un pequeño espacio para él…

¿Quién es el jefe?

Algo nos dice que a este perrito no está permitido subir al sofá…

Por favor, déjame subir… porfiiii

¡Déjame subir! ¡No, déjame a mi! Bueno va, ¿podemos subir los dos?

“Siento molestarle querido humano… ¿Me permitiría subir al sofá y sentarme a su lado?”

¡Mira que carrera me pego para subir al sofá!
En serio, no podría estar más incomodo… ¿Me dejas subir?

“Por favor mami”… ¿Quién se resiste a esta carita tan mona?

“Un día seré más grande que mi padre y, entonces, este sofá será mio”
Cucú…. ¿Puedo subir al sofá?

